Trastornos conductuales por separación en un perro / Kobe-Solares (2025)

 

Caracterización de trastornos conductuales por separación repentina en un perro hogareño
Characterization of behavioural disorders due to sudden separation in a home dog

 

Andrés Kobe-Solares1, 2

*Autor para correspondencia: biol.acanthophis@gmail.com          Fecha de recepción:  29 de abril de 2025

Fecha de aceptación: 4 de junio de 2025                                          Fecha de publicación: 28 de agosto de 2025

1Laboratorio de Patología Experimental y Comparada, Universidad de Costa Rica, sede Rodrigo Facio, San Pedro, San José, Costa Rica.

2Lúminos “Steam Puebla S.C.”. San Andrés Cholula, Puebla. México.

 

Creative Commons License

 

ISSN electrónico: 2992-7501 3(1), 13 - 21 (Jul - Dic 2025)

https://doi.org/10.29059/cvpa.v3i1.34

Resumen

Los   trastornos   conductuales   en   perros   afectan   su   bienestar e interacción social. Surgen por causas como mala  socialización,  traumas  o  problemas  físicos.  Se  manifiestan  como  agresividad,  estereotipias,  miedo  o conductas destructivas. La falta de estímulo, ejercicio y rutina agrava el problema, afectando su calidad de vida y salud. Este estudio caracterizó trastornos conductuales en  un  perro  hogareño  tras  una  separación  repentina. Durante cinco semanas, se registraron cinco trastornos: estereotipia de desplazamiento (ED), hipervocalización (HV),  rascar  el  cristal  (RC),  lamer  el  cristal  (LC)  y saltos al cristal (SC), con un total de 285 eventos. El análisis  estadístico  reveló  diferencias  significativas entre conductas y mostró que ED fue menos frecuente que HV y SC. En cuanto a la duración, ED presentó el valor más alto y LC el más bajo. Sin embargo, no hubo diferencias  significativas  en  las  duraciones  medias. Estos  resultados  evidencian  que  la  separación  puede  desencadenar una variedad de respuestas conductuales. Esto subraya la necesidad de estrategias preventivas para mitigar el impacto del vínculo afectivo interrumpido.

 

Palabras  clave:  Trastornos  conductuales,  ansiedad  por  separación, estereotipia, bienestar animal

 

Abstract

Behavioural  disorders  in  dogs  affect  their  well-being and  social  interaction.  They  arise  from  causes  such  as  poor  socialization,  trauma,  or  physical  issues.  These  disorders manifest as aggression, stereotypies, fear, or destructive  behaviours.  Lack  of  stimulation,  exercise,  and  routine  worsens  the  problem,  impacting  their quality  of  life  and  health.  This  study  characterized  behavioural  disorders  in  a  household  dog  following a  sudden  separation.  Over  five  weeks,  five  abnormal behaviours  were  recorded:  displacement  stereotypy (ED),  hypervocalization  (HV),  scratching  the  glass (RC), licking the glass (LC), and jumping at the glass (SC), totalling 285 events. Statistical analysis revealed significant differences between behaviours and showed ED  was  less  frequent  than  HV  and  SC.  Regarding duration, ED had the highest value and LC the lowest. However,  no  significant  differences  were  found  in average durations. These results show that separation can  trigger  a  variety  of  behavioural  responses.  This highlights the need for preventive strategies to mitigate the impact of disrupted emotional bonds.

 

Keywords:  Behavioural  disorders,  separation  anxiety, stereotypy, animal welfare

 

Introducción

 

Los  trastornos  conductuales  en  perros  son  alteraciones  en  el  comportamiento  de  estos  animales  que afectan su bienestar y su capacidad para interactuar de manera adecuada con su entorno, estos pueden manifestarse de diversas formas: agresividad, ansiedad, fobias, estereotipias, entre otros (Barrera et al., 2009; Carreño Fernández de Córdoba, 2018). Estos trastornos pueden derivarse de múltiples causas, como una mala socialización durante la etapa de cachorro (Rossi, 2005), expe-riencias traumáticas, factores genéticos o incluso problemas de salud física que afectan su com-portamiento (Barrera et al., 2009; Rossi, 2005). En muchos casos, los perros desarrollan estos trastornos cuando se sienten inseguros o estresados en su entorno, esto puede generar un malestar constante. Junto con ello, la falta de actividad física adecuada, estimulación mental y/o una rutina coherente pueden contribuir al desarrollo de estos problemas (Casasola-Rivera, 2023; Mariotti et al., 2009; Rossi, 2005).

 

Entre los signos más frecuentes que se experimentan debido a trastornos conductuales están los la-dridos excesivos, miedos irracionales, comportamiento destructivo, o incluso agresión hacia otros animales o personas (Barrera et al., 2009; Mariotti et al., 2009). Además, es común la aparición de estereotipias, estos son comportamientos repetitivos y poco funcionales que no tienen un propó-sito claro y pueden ser una señal de malestar o estrés crónico (Barrera et al., 2009; Rossi, 2005). Estas conductas incluyen acciones como girar en círculos, caminar de un lado a otro sin un motivo aparente, mordiscos a objetivos no visibles, y otras más (Barrera et al., 2009; Carreño Fernández de Córdoba, 2018). Estos comportamientos pueden convertirse en un problema persistente si no se abordan adecuadamente, afectando la calidad de vida del perro (Anzola, 2016; Casasola-Rivera, 2023; Ragau, 2012).

 

La falta de atención a dichos trastornos puede favorecer el desarrollo de patologías del compor-tamiento con alto grado de complejidad, como el trastorno obsesivo compulsivo (Anzola, 2016; Isaza, 2021). Este desencadena sucesos que atentan contra la salud física de los individuos, con actividades como morderse una parte del cuerpo, lamerse de forma constante un área del cuerpo, rascar compulsivamente, masticación repetitiva, entre otros (Barrera et al., 2009; Isaza, 2021). Por ello, es fundamental dar seguimiento a las conductas y fomentar entornos positivos para el desarro-llo de las mascotas (Isaza, 2021; Sánchez et al., 2019).

 

Una de los principales orígenes de trastornos conductuales es la ansiedad por separación canina (A.S.C), esta se manifiesta cuando el animal se siente extremadamente estresado al ser separado de una figura humana, con quien tiene un vínculo fuerte y puede ocasionar un hiperapego (Mentzel, 2006; Talegón & Delgado, 2009). El vínculo afectivo entre los perros y sus dueños se ha desa-rrollado a lo largo de miles de años de convivencia, evolucionando desde una relación funcional hacia una conexión emocional profunda. Este lazo se basa en la compañía, el cuidado mutuo y la comunicación constante, generando comportamientos de apego. En algunos casos, puede intensifi-carse hasta convertirse en hiperapego, donde el perro depende excesivamente de la presencia de su dueño, manifestando ansiedad al separarse de él. Los perros que sufren de ansiedad por separación pueden mostrar signos de angustia. Es común en animales que han sido adoptados de refugios, aquellos que han pasado por cambios de entorno importantes o que han tenido experiencias traumá-ticas previas (Koscinczuk, 2017; Mentzel, 2006; Talegón & Delgado, 2009). Debido a la frecuencia con la que los perros hogareños pueden presentar ansiedad por separación (Ragau, 2012; Rossi, 2005) se denota la importancia de dar a conocer casos clínicos y estudios estructurados sobre las manifestaciones en la conducta que este trastorno.

 

Debido al conocimiento existente y la necesidad de detallar el desarrollo de los trastornos conduc-tuales, en particular la ansiedad por separación canina (Linhares et al., 2018; Mentzel, 2006), es que se realizó un estudio de caso en la ciudad de Puebla, México. Se caracterizaron los trastornos conductuales por separación repentina en un perro hogareño.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

 

Individuo de estudio

El perro, en el que se realizó el estudio (Fig. 1), fue de raza mestiza, una hembra de aproximadamente 3 años de edad con masa corporal de 5.5 kg. Pelaje de coloración negro en la mayor parte del cuerpo; pecho, hocico y parte interior de las extremidades de color pardo y presentó una mancha irregular blanca debajo de la garganta.

 

El canino llegó a la vivienda hace 3 años y habitaba dentro del hogar, permaneciendo la mayor parte del día al lado de la figura de hiperapego. Meses después, fue separada y apartada al patio de concreto, este representó el área de estudio (Fig. 2). Los trastornos conductuales aquí presentados comenzaron a manifestarse paulatinamente durante los meses siguientes.

 

Imagen que contiene cuarto, refrigerador, gato

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Área de estudio

El presente estudio se llevó a cabo en una casa de la ciudad de Puebla, México. El ejemplar de estudio se ubicó en un patio de concreto, el cual está dividido en 2 secciones (Fig. 2) y separado por una escalera de concreto de 6 escalones. La primera sección es de 3 x 2.95 m y la segunda de 3 x 2.65 m. La primera cuenta con una jardinera de forma circular de 124.5 cm de diámetro. La casa de madera donde se alojaba el canino fue de 62 cm de largo x 49cm de ancho x 57 cm de alto se encuentra en la parte sureste, a la derecha de la puerta de acceso al patio.

 

Monitoreo

El estudio consistió en observaciones diarias en un periodo de una hora por 1 mes, del 10 de marzo al 11 de abril de 2025. Durante el periodo, el área permaneció sin estímulos externos que pudieran fungir como factores estresantes, entre ellas: atención de la figura de hiperapego, ruidos fuertes o temperaturas extremas. Se registraron las conductas anormales desarrolladas durante el tiempo de observación, con el tiempo en segundos que duró el comportamiento. Los comportamientos se clasificaron, de acuerdo con Barrera et al. (2009); Isaza, (2021) y Ragau, (2012), en estereotipia de desplazamiento (ED), hipervocalización (HV), rascar el cristal (RC), lamer el cristal (LC) y saltos al cristal (SC). Los datos proporcionaron la frecuencia de las conductas para generar un gráfico de calor o heatmap, representando los valores de frecuencia por semana (%), con la finalidad de identificar patrones de intensidad durante el periodo de estudio. La representación del promedio y desviación estándar de duración (segundos), de los trastornos durante cada semana del periodo de observación, colocaron en un gráfico de líneas.

 

Análisis de datos

Se utilizó el programa estadístico Jamovi v. 2.6.44 para realizar las pruebas estadísticas. Los datos obtenidos para frecuencia y promedio de duración de las conductas durante las 5 semanas de estudio fueron analizados con una prueba de normalidad Shapiro-Wilk, ideal para muestras pequeñas (n ≤ 50). La prueba paramétrica ANOVA de un factor se utilizó para comparar, tanto las medias de frecuencia como  la  duración  promedio,  de  las  distintas  conductas  observadas  a  lo  largo  de  5  semanas  e identificar diferencias significativas entre ellas. Posteriormente, para determinar cuáles frecuencias de conductas difieren entre sí, se realizó una prueba post-hoc Tukey HSD.

 

RESULTADOS

 

Gráfico

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.Los trastornos conductuales se presentaron 285 veces durante el periodo de estudio, de ellos, saltos al cristal (SC) fue el más frecuente. Únicamente en la primera semana, la hipervocalización (HV) se presentó con mayor frecuencia (Fig. 3). El resto de los trastornos presentó ligera variación en la frecuencia y de acuerdo con la prueba de normalidad Shapiro-Wilk (Tabla 1), las frecuencias siguen una distribución normal. La ANOVA de un factor arrojó que hay diferencias estadísticamente significativas entre al menos dos de las conductas, en cuanto a su frecuencia media (F=9.61; p = 0.00017). La prueba post-hoc Tukey HSD (Tabla 2) mostró que existen diferencias significativas al contrastar conductas entre sí. En este caso, la estereotipia de desplazamiento (ED) fue menos frecuente que la hipervocalización (HV) y saltos al cristal (SC).Tabla 1.

Tabla

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Tabla

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En cuanto a la duración promedio de las conductas, se detectó que por semana hubo una conducta distinta con mayor valor promedio en duración (Fig. 4). El valor más alto promedio se visualizó en la semana 4, por parte de la estereotipia de desplazamiento (ED) con 121.19 s (± 58.81), mientras que el menor se dio en la primera semana por el trastorno lamer el cristal (LC) con 1.98 s (± 0.58). La estereotipia de desplazamiento (ED) presentó el valor de duración individual más elevado con 180.41 segundos continuos.

 

Gráfico, Gráfico de líneas

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La prueba de normalidad mostró que los valores de duración promedio y desviación estándar siguen una tendencia de tipo normal (Tabla 3). De acuerdo con la ANOVA de un factor, los promedios de duración no presentan diferencias estadísticamente significativas (F=1.82; p = 0.164). 

 

Tabla

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DISCUSIÓN

 

En  el  periodo  de  estudio,  los  trastornos  conductuales  observados  reflejaron  una  importante variabilidad,  tanto  en  frecuencia  como  en  duración  promedio.  Estos  patrones  sugieren  una manifestación  reiterada  de  los  comportamientos,  posiblemente  asociados  a  un  alto  nivel  de  frustración y ansiedad (Mentzel, 2006; Talegón & Delgado, 2009). La persistencia de estos cinco trastornos, a lo largo del tiempo, junto con los elevados valores de duración promedio, sugiere un origen de ansiedad por separación canina (Koscinczuk, 2017; Mentzel, 2006; Talegón & Delgado, 2009). Además, las duraciones esporádicas sostenidas, como las identificadas con estereotipia de desplazamiento, hipervocalización y saltos al cristal, podrían llevar al desarrollo de trastorno obsesivo compulsivo, sin la atención oportuna o un mejor manejo del entorno del canino (Casasola-Rivera, 2023; Linhares et al., 2018; Mariotti et al., 2009; Rossi, 2005).

 

No se hallaron diferencias estadísticamente significativas en los valores promedio de duración semanal,   esto   indica   que,   aunque   ciertas   conductas   como   ED   alcanzaron   picos   notables   (especialmente en la semana 4, con más de 2 minutos continuos), estos no fueron suficientemente consistentes  como  para  establecer  una  diferencia  generalizable  entre  semanas  (Anzola,  2016; Isaza, 2021; Mentzel, 2006). Este resultado sugiere que las conductas problemáticas se expresan en episodios agudos, más que en una progresión temporal sistemática (Barrera et al., 2009; Linhares et al., 2018).

 

El  hecho  de  que  ED  presentara,  tanto  el  mayor  promedio  como  la  mayor  duración  individual  registrada (180.41 s) es relevante, ya que, aunque no fue la más frecuente, su manifestación fue particularmente intensa cuando sucedió. Este dato puede tener implicaciones clínicas, ya que podría indicar  una  mayor  disfuncionalidad  asociada  a  esta  conducta  específica,  que  merece  atención particular,  en  caso  de  un  diseño  de  intervenciones  conductuales  o  enriquecimiento  ambiental  (Linhares et al., 2018; Mariotti et al., 2009; Sánchez et al., 2019).

 

Por otra parte, si bien el estudio fue limitado en cuanto al periodo de realización, la muestra fue suficiente para identificar diferencias significativas en la frecuencia de las conductas, más no en la duración promedio de estas. Por ello, es fundamental considerar el llevar a cabo estudios de mayor duración, donde quizás podrían identificarse más trastornos conductuales y efectos de la ansiedad por separación canina.

 

DISCUSIÓN

 

En conjunto, estos resultados permiten concluir que los trastornos evaluados presentan diferencias importantes en su expresión, con conductas más persistentes (SC, HV) y otras menos frecuentes pero más prolongadas e intensas (ED). Este tipo de análisis multidimensional permite una comprensión más profunda del comportamiento anómalo y puede guiar intervenciones más específicas.

 

Estos casos y estudios denotan la importancia de dar seguimiento a una tenencia responsable de animales de compañía como perros y gatos. Las separaciones repentinas o prematuras conllevan a varias problemáticas. El descuido del bienestar animal acompaña a patologías conductuales cada vez más complejas.

 

DISCUSIÓN

 

Especial agradecimiento a la dueña del perro que permitió el desarrollo del presente estudio y que accedió a que se fotografiara al ejemplar y el área de estudio.

 

REFERENCIAS

 

Anzola, B. (2016). Trastorno obsesivo compulsivo en un perro. Gaceta de Ciencias Veterinarias,21(2), 33-7. https://revistas.uclave.org/index.php/gcv/article/view/827

Barrera, G. L., Elgier, A. M., Jakovcevic, A., Mustaca, A. E., & Bentosela, M. (2009). Problemas decomportamiento en los perros domésticos (Canis familiaris): aportes de la psicología del aprendizaje. Universidad de Chile. Facultad de Ciencias Sociales. Departamento de Psicología; Revista de Psicología. 18( 22), 123-146. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=26412983007

Carreño Fernández de Córdoba, C. (2018). Diagnóstico situacional de problemas comportamentales que presentan los perros que asisten a la clínica veterinaria “snoopy” ubicada en la Concordia, mediante encuestas. Bachelor's thesis, Quito: Universidad de las Américas. https://dspace.udla.edu.ec/handle/33000/8707

Casasola-Rivera, W. (2023) Asumir responsablemente una ética del cuidado animal: una reflexiónsobre la condición social de los perros de compañía. Investiga. TEC. 16(46), 33-44. https://181.193.125.13/index.php/investiga_tec/article/view/6634/6406

Isaza, C.M. (2021). Conductas compulsivas como indicadores de falta de bienestar animal en perros y gatos. Relaciones humano-animal. 74(Suplemento 1), 52-55. https://revistas.unal.edu.co/index.php/refame/issue/view/5535/1672

Koscinczuk, P. (2017). Domesticación, bienestar y relación entre el perro y los seres humanos. Revista Veterinaria. (1), 78-87. https://www.scielo.org.ar/pdf/revet/v28n1/v28n1a15.pdf

Linhares, V. L. V., Costa e Silva, A., Silva, M. & Bezerra, D. R. (2018). Use of positive training as treatment in dogs with behavioral anxiety disorders: cases report. Pubvet, 12(4) 1-9. https://doi.org/10.22256/pubvet.v12n4a61.1-9

Mariotti VM, Amat Grau M, Hervera Abad M, Baucells Sánchez MD, Manteca Vilanova X. (2009). Factores ambientales implicados en el control de la conducta del perro y del gato: dieta, manejo y           ejercicio.           Clínica veterinaria de pequeños animales. 29(4), 0209-215. https://ddd.uab.cat/record/90400

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